CLAVES DE UNA COMUNICACIÓN CON ÉXITO.

Hola a tod@s;

En el post de este mes de Mayo me gustaría daros unos cuantos consejos prácticos que os ayuden a mejorar la comunicación con los demás, a partir de un mayor conocimiento de cómo funciona nuestro cerebro o que procesos sigue. Estoy convencido que en numerosas ocasiones os habéis encontrado con situaciones, ya sea en vuestra vida personal, con vuestra pareja o en el trabajo con alguno compañero o vuestro jefe, en las que quizás sentíais que hablabais en chino, que no existía una buena sintonía entre ambos o que lo que pensabais que estaba claro y acordado una vez lo habíais hablado, resultó ser completamente diferente; ¿os suena?. Es lo que habitualmente se entiende como un «malentendido». Si nos parasemos a analizar, la cantidad de malentendidos que se producen a diario y lo que nos suponen en términos de desgaste en una relación personal, falta de confianza, discusiones de todo tipo o de improductividad a nivel laboral, quizás consideraríamos interesante y útil descubrir cómo evitarlos. ¿Te gustaría saber cómo?. Cinco minutos de lectura son la clave…

«Si dos individuos están siempre de acuerdo en todo, puedo asegurar que uno de los dos piensa por ambos».

En esta frase de psicología, Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, habla acerca de lo improbable de que dos personas piensen siempre igual.

El motivo de las diferencias, es que muchas veces en nuestras conversaciones no somos específicos y preguntamos para comprender que piensa la otra persona sobre determinado asunto, es decir cuál es su mapa mental y entonces por sistema, lo que hace nuestro cerebro es completar todo lo que no pregunto. Nuestro cerebro necesita darle un final, un significado a todo lo que está viendo, escuchando,…etc., normalmente.

El sistema funciona tal que así: del mundo externo y  a través de nuestros cinco sentidos (oído, olfato, gusto, tacto, vista) recepciónamos los mensajes, la información que nos llega por ejemplo una conversación y luego esos mensajes que recibimos en nuestra percepción, en función de nuestras creencias, nuestros valores, nuestro propio mapa mental, atraviesan unos filtros que lo que hacen es que el mensaje(s) se omitan, distorsionen y generalicen dando como resultado un mensaje (significado), que posteriormente nuestro cerebro integra, para poder utilizar a posteriori.

Gracias a ese mecanismo de aprendizaje que posee nuestro cerebro y que nos permite no tener que estar aprendiéndolo todo continuamente (generalización) podemos funcionar por la vida. También sucede que ante una determinada experiencia, hay determinados elementos en los que me fijo pero otros los elimino inmediatamente (omisión), permitiendo que mi cerebro sea ágil y tome decisiones. Por último hay situaciones en que me permito evadirme del momento en el que estoy, mi mente se va al pasado, presente,… (distorsión), mecanismo que favorece por ejemplo entre otras cosas la creatividad. Así pues, ya sabemos que según cada persona en ese proceso y atendiendo a los procesos que realiza nuestro cerebro mi mensaje y el que llega a la otra persona, conforme a su mapa mental puede ser uno completamente diferente, de ahí la importancia de ser específicos, de preguntar, de tener esa escucha activa a la que recurrentemente aludimos principalmente cuando queremos ser eficientes en nuestras relaciones personales y/o profesionales. El 80% de la comunicación está en escuchar “activamente” y en no meter nuestro mapa.  Recordemos que «MI realidad», es personal y subjetiva.

«Podemos ignorar estas diferencias y suponer que todas nuestras mentes son iguales. O podemos tomar las diferencias entre ellas».

Una cita célebre de Howard Gardner sobre la Teoría de las Inteligencias Múltiples propuesta por él mismo.

Otro mecanismo que realiza nuestro cerebro, consiste en rellenar  los espacios vacíos existentes en el mensaje. Así por ejemplo cuando alguien dice: “Vamos a la playa”, la otra persona completa la falta de información que existe en esa frase e imagina que puede ser ahora, por la tarde,…etc. También puede pensar en una playa concreta, que no tiene por qué ser la que la otra persona ha pensado, puede creer que van a ir solas o no, que van a hacer esto o lo otro,…. etc. De ahí la importancia de saber preguntar y ser específicos.

Pero no siempre es así, ya que me gustaría recabar que habitualmente nos encontramos con dos tipos de personas en su comunicación las generales y las específicas. Una persona que es general y que su forma de comunicación es genérica, simplificándolo mucho diríamos que es aquella que “va al grano”, con una específica se aburre porque no están en la misma sintonía y lo mismo sucede con una persona específica que va al detalle, que quizás le dé “muchas vueltas al asunto”, es muy probable que se agobie con una que es general. Además estos patrones se repiten en todas las áreas, es decir quien es general, lo es en su entorno laboral, familiar y personal. Una persona general se llega a enfadar si le insistes mucho en específico.

Hay veces en las que chocamos con una persona y lo que ocurre es que no llegamos a comunicarnos en el mismo plano, porque por ejemplo para quien pueda pensar en un bolígrafo los hay que piensan en un bolígrafo de punta fina y de BIC y otros pueden pensar en una pluma estilográfica Mont Blanc, es decir ya no sólo me va a interesar conocer si una persona en su sistema de comunicación es visual, auditivo o kinestésico, recordemos que es la clasificación según cual es el principal método de aprendizaje y de comunicación con los demás, sino además si es general o específico.

Muchas veces lo que tendremos que hacer, es poner más ejemplos para saber de qué estamos hablando y que nuestro cerebro no rellene. Ya que el cerebro necesita darle un final, un significado a todo lo que está viendo. Por ejemplo ante una lista de palabras tal cual como: coche, autobús y mini bus una persona podría simplificar y categorizar bajo la premisa de que son medios de transporte de personas. Pero en realidad si preguntamos más ejemplos a la otra persona de a que se refiere con ese grupo de palabras, podría añadir a la anterior lista también: monopatín, bicicleta, patinete, patines, camello, muñeca de trapo,…etc., es decir en su consciente piensa en “artículos de juguete”. Así púes; ¿quién tiene razón?. Entendéis ahora los motivos, de porque muchas veces existen malentendidos. Es lo que os comentaba de que mi mente interpreta y rellena, pero a medida que voy poniendo más ejemplos, voy cambiando el conjunto.

A modo de resumen: hay personas que cogen elementos o partes del modelo de una experiencia original o mensaje y representan ese modelo como una categoría, a eso le llamamos generalización. La generalización puede ser positiva porque este permite trasladar el aprendizaje a otros contextos de tu vida o por el contrario puede ser limitante en tu vida. Por ejemplo en el primer caso conducir un coche, no importa el coche que cojamos porque ya tenemos integrado ese aprendizaje y en el segundo caso una persona que se ha divorciado tres veces, es muy probable que se ponga nerviosa con otras posibles parejas, porque piensa que no va a poder y no sabe mantener una relación con la otra persona.

Cuando en una determinada experiencia, me fijo en determinados elementos pero otros los elimino de forma inmediata, es lo que llamamos como omisiones. A veces uno dice que ha tenido un mal día, pero ha obviado todo lo bueno que ha tenido durante el día. O por ejemplo cuando estamos rodeados de estímulos ruidos, tele, radio,… y entre todo el bullicio escuchamos el llanto de nuestro bebé, nuestro cerebro puso en marcha el mecanismo de omisión para dar prioridad a nuestro bebé. La omisión es otro mecanismo que nuestro cerebro muchas veces desarrolla en el proceso de comunicación, debemos estar por tanto alerta.

Por último tenemos el caso en que nuestro cerebro se permite evadirse de la realidad y del momento en el que estoy, se le llama distorsión. Ejemplo alguien que llega tarde y le dice a su compañero que le tienen manía por echarle la bronca, pero no le dice a su compañero las veces que ha llegado tarde con anterioridad, hasta que finalmente recibió un toque de atención. En esta acción concreta, la persona distorsiona la situación y traslada un comportamiento suyo, el llegar tarde, a un tema personal.

Así pues y aunque los tres elementos ayudan al cerebro: generalización (facilita la capacidad de aprendizaje), la omisión (permite al cerebro simplificar) y la distorsión (facilita la creatividad), en ocasiones pueden llevarse al lado negativo y es entonces cuando como señalábamos al inicio de este post vienen los malos entendidos y la falta de entendimiento entre las personas.

«Cuando miro el mundo soy pesimista, pero cuando miro a la gente soy optimista».

Carl Rogers nos recuerda que la vida no es fácil pero no somos los únicos con problemas y que, en todo caso, la compañía de los demás ofrece esperanza.

Dicen que lo primero para mejorar es comprender, así que espero que ahora que conoces un poco más, algunos de los mecanismos de cómo funciona nuestro cerebro, puedas mejorar la comunicación con el resto de personas de tu alrededor y en cualquier caso recuerda, que si estas interesado en recibir más información o tienes alguna duda, puedes escribirme a info@blogcoachjgd.com, estaré encantado de responder a tus preguntas.

Javier Giménez Divieso acompaña a Profesionales, Empresas y Equipos a mejorar sus resultados, a través de la Formación, Mentoring y el Desarrollo Personal. Directivo senior con veinte años de experiencia en diferentes unidades de negocio nacionales, es además Formador, Mentor, Conferenciante y Coach Ejecutivo y Equipos certificado por ICF. Más información en www.blogcoachjgd.com.

 

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